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La alegría del amor

Foto: Opus Dei
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La “alegría del Amor” que todo hombre y mujer desean.

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No podemos interpretar la Exhortación como un cambio en el magisterio o en la disciplina eclesial. El Papa expresamente indica que no hay un pronunciamiento magisterial ante los nuevos problemas (AL 3). Es más, sigue vigente la doctrina magisterial de la Humanae Vitae y la Familiaris Consortio. El Papa señala que dar la comunión a los divorciados en una nueva unión sin más requisitos, no encuentra acogida en la Exhortación. El mismo Papa dice que no tiene sentido de hablar de “excepciones” (300). En todo el documento no se da ninguna razón por la que haya que dar la comunión a una persona en situación irregular y no a otra. La doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio es la misma y se ha confirmado una vez más.

Es una Exhortación con intención pastoral y no de cambio de doctrina. La intención del Santo Padre es ante todo pastoral y está centrada en la atención a las personas, teniendo en cuenta el acompañamiento, discernimiento e integración. Esto significa una conversión pastoral muy grande. Es en esta clave y no en la de cambios eclesiales en doctrina como hay que comprender la Exhortación.

El Papa centra la atención no en la situación de las personas sino en su respuesta a lo que Dios les pide en concreto (299): “se trata de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento que orienta a los fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios”. Es un camino a la luz de la doctrina de la Iglesia y, en cuanto tal, siempre abierto a la Gracia pero, como es lógico, centrado en la conversión. “Los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados a la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo” (299).

El Papa valora la propuesta de una educación afectivo-sexual, como antí- doto a la ideología de género, así como la invitación dirigida a todos, a participar e integrarse en la vida de la Iglesia. Los Énfasis más importantes Como ya lo había dicho Aparecida, el anuncio grande de la Buena Nueva de la Familia (DA114-119). De igual manera, la Gracia sublime del Sacramento del matrimonio (DA 432-435). (Se recomienda leer primero los capítulos cuarto y quinto sobre el amor conyugal y luego el capítulo octavo sobre las situaciones irregulares).

El punto central de la Encíclica está al hablar del crecimiento en la caridad conyugal. “Es el amor que une a los esposos, santificado, enriquecido e iluminado por la gracia del sacramento del matrimonio”. “Ese amor permea todos los deberes de la vida conyugal y tiene principado de nobleza”. “El amor conyugal alcanza de este modo la plenitud a la que está ordenado interiormente, la caridad conyugal” (120-122). Otro tema relevante es el de los afectos a los que concede una gran importancia en el matrimonio y los expone muy delicadamente, así como la gran extensión con la que trata e impulsa la educación afectivo sexual (280-286), como antídoto a la ideología de género que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer; presenta una sociedad sin diferencia de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia.

En la ideología de género, la identidad humana viene determinada por una opción individualista y que va cambiando con el tiempo (56). El Santo Padre señala la importancia que se da a la Familia en relación con la Iglesia a la que califica como Familia de familias (87). Una de las afirmaciones principales de la exhortación hace referencia a la Pedagogía del amor que dice (211): “la pastoral prematrimonial y la pastoral matrimonial deben ser una pastoral del vínculo, donde se aporten elementos que ayuden a madurar el amor que se expresa en el proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia”.

La Exhortación Apostólica Postsinodal hace una invitación a participar e integrarse en la vida de la Iglesia en donde se hace posible vivir en plenitud ese amor hermoso. La “alegría del Amor” que todo hombre y mujer desean.

Fuente: Monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte, Obispo de Chiquinquirá

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